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Junio 28, 2005

La Fundación Rolex y la Gestión Clínica

Hay una iniciativa de la Fundación Rolex, The Rolex Mentor and Protégé Arts Initiative que me ha parecido muy aplicable para la gestión de organizaciones sanitarias.

La Fundación Rolex, inspirada en los ejemplos ilustres de Flaubert y Maupassant, Schumann y Brahms, Pisarro y Cézanne, Goethe y Schiller, ha puesto en marcha una iniciativa que facilita el encuentro entre un maestro y un discípulo.

Los nombres de los mentores en esta segunda edición (David Hockney para las artes visuales, Peter Hall para el área de teatro, Jessie Norman en materia musical, Saburo Teshigawara como profesor de danza, Mira Nair en tanto que cineasta y Mario Vargas Llosa para ocuparse de un joven escritor) bastan para dar una idea de la entidad del proyecto.


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El maestro se compromete a estar 40 días juntos a lo largo del año (no me quiero ni imaginar lo que podría “costar” en una subasta en eBay “40 días con Mario Vargas Llosa”, ni tampoco lo que le tiene que pagar la Fundación Rolex al bueno de don Mario...).

Los beneficios para el discípulo (Antonio García Ángel, colombiano, 31 años) están claros, pero Vargas Llosa señala que la relación es constructiva también para él: “Para mí es una extraordinaria oportunidad de ver cómo se gesta una ficción novelesca. Antonio funciona por intuiciones, acepta que ideas súbitas le puedan cambiar todo el plan de la historia. Yo planeo mucho, necesito la seguridad de una trama hilvanada de principio a fin. Luego me tomo las libertades que quiero. Con Antonio tengo la sensación de revivir conversaciones que tuve con Julio Cortázar. Él se sentaba ante la máquina sin saber lo que iba a escribir. A mí me gustan las novelas que se cierran sobre sí mismas, y a él, las obras abiertas, que no terminan nunca”.

¿Puede esta idea ser útil dentro del sector de la salud? Mi opinión es que sí. ¿Mis razones? Las que siguen:
 La transmisión de conocimientos de gestión en el sector de la salud es complicada.
 El conocimiento explícito no está bien documentado a nivel de organización.
 El número y la calidad de los textos disponibles no se ajustan a las necesidades de los directivos.
 La formación en gestión, tanto en contenidos sectoriales como en capacidades directivas, está alejada de los planes de formación.
 La estructuración de la carrera profesional es uno de los grandes temas pendientes en el sector de la salud.
 El porcentaje de médicos que están dispuestos a abandonar su carrera profesional para dedicarse a la gestión es relativamente bajo.

Por lo tanto, creo que es una buena idea esta de la Fundación Rolex. ¿Cómo se operativizaría en nuestro caso? Se trataría de escoger a un profesional, interesado en la gestión, y darle tres tipos de apoyos:
1) apoyarle con un “maestro” externo a la propia organización (bien puede ser mediante servicios de consultoría, bien a través de algún antiguo directivo sanitario retirado);
2) hacerle crecer mediante formación externa (el Programa de Alta Dirección en Instituciones Sanitarias, patrocinado por la Fundación Lilly e impartido por profesorado del IESE, es excepcional)
3) hacerle crecer mediante mentoring interno. ¿En qué consiste? En hacerle recibir “clases” o pequeños módulos de conocimiento, por parte de los profesionales más punteros de su organización (y no diga que no los tiene… Me apuesto lo que quiera a que su documentalista sabe más de GRDs que cualquiera de su equipo directivo, o el responsable de admisiones, o el de informática, o el de control de gestión,…). Este tipo de formación es muy recurrente en los periodos de formación de los monarcas. En el caso de España, ha ocurrido tanto con Juan Carlos I como con Felipe VI.


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Jorge Fernández | Comentarios (0) | Categoría: Cambiando las conversaciones
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