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Octubre 03, 2005

Gestión clínica: artículo de Lola Ruiz

Tengo que agradecerle a Lola Ruiz (Directora de Estrategia en Sanidad en HP, y Directora de la Cátedra Pfizer en Gestión Clínica) que finalmente la Cátedra Pfizer me haya hecho llegar una copia del libro “Claves para la Gestión Clínica”.

Lo había comentado en un post anterior: tenía muchas ganas de echarle una ojeada al libro, y finalmente lo he recibido la semana pasada. A pesar de la inmensa e intensa carga de trabajo que últimamente se lleva mis días y mis noches, he podido leer en una primera lectura los capítulos sobre Gestión Clínica.


Claves gestión clinica.bmp


Aquéllos que no tengáis acceso al libro todavía, os dejo el artículo de la autora publicado (Inv. Clin. Farm. 2004, Vol. 1 (4): 24-34), cuyo título es ¿A qué nos referimos cuando hablamos de Gestión Clínica?

He de decir, que después de tanto tiempo de oír hablar de Gestión Clínica por todas partes, me ha gustado encontrar que alguien se aproximaba al tema de la forma más académica posible (que recuerdo que siempre se inicia con una revisión bibliográfica).

Cito textualmente: “En los últimos años se han publicado un gran volumen de artículos y libros bajo el título de Clinical Government, sin embargo, el lector interesado en introducirse en este nuevo concepto encuentra dificultades para ordenar el alud de ideas, experiencias e interpretaciones que alberga este término. Se trata de un término paraguas bajo el cual se esconden varios conceptos sobre una forma nueva de concebir los servicios sanitarios que está en la agenda de gran parte de los países desarrollados. A pesar de tratarse de un concepto un tanto difuso, el Clinical Governance ha sido recibido con entusiasmo por la mayor parte de los profesionales sanitarios. Y es que, pese a su imprecisión, sus diferentes interpretaciones tienen como denominador común el intentar afrontar de una forma innovadora la necesidad de mayor eficiencia y eficacia en la sanidad pública”. Partiendo de este escenario, sólo puedo convenir en que Lola Ruiz ha hecho un gran trabajo.

Las ideas principales del artículo (que se recoge en el libro entre las páginas 45-84) se pueden sintetizar en tres grandes bloques:

1. La Gestión Clínica es un concepto que todavía no está perfectamente acotado dentro de las discusiones académicas, y como consecuencia, las experiencias que existen parecer tener más elementos diferentes que comunes.

2. El término de “Clinical Governance” se introduce por primera vez en 1998 en los documentos producidos por el Department of Health del Reino Unido (concretamente: “A first class service: Quality in the new NHS” y “The New NHS: Modern Dependable”).

3. Dada la corta vida del concepto de Clinical Governance, éste no ha alcanzado todavía la madurez necesaria para establecer una única definición que suscite el suficiente grado de consenso. Las tres reflexiones conceptuales más relevantes hasta la fecha en torno al concepto de Clinical Governance son:

a. Scally y Donaldson: los tres componentes principales de la definición que ofrecen son: accountability (responsabilidad), continuous improving quality (mejora continuada de la calidad) y standards (estándares).

b. Lugon y Secker-Walker: en su definición, ponen acento en el concepto de gobierno, de gobierno de lo clínico. Los dos componentes principales del Clinical Governance son: el establecimiento de una política clínica (guidelines and standards) y el seguimiento de la práctica clínica (clinical audit).

c. Kieran Walshe: la gran aportación del Clinical Governance es la consolidación de la calidad como prioridad en la organización.


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¿Cuál es mi opinión al respecto en este debate intelectual?
Pues que todas esas definiciones, no recogen exactamente lo que es o ha de ser la gestión clínica, sino que se limitan a explicar atributos que ha de tener o medios para conseguirlo. De hecho creo que el origen de todo, es diferente en el Reino Unido que en España.

En el caso del Reino Unido:
Por la lectura del artículo (no conozco en detalle su sistema sanitario, así que no puedo rebatirlo con argumentos), parece que la idea de Clinical Governance surge en un par de documentos donde el recién nombrado Gobierno Laborista de Tony Blair expone los fundamentos de su política sanitaria, como medio para poner remedio a una situación en que la calidad de lo sanitario estaba en entredicho.

Como señala Richard Smith (otro de nuestros habituales en la galería de favoritos), una de las medidas más importantes que introduce el Clinical Governance es que, por primera vez, se pone bajo la responsabilidad directa de los Gerentes (Chief Executives) y del Consejo de Dirección de los Trust Hospitalarios, la calidad asistencial, además de la responsabilidad que ya tenían sobre la gestión económica.

Es decir, el gobierno laborista habla de “Clinical Governance” como respuesta a un problema de calidad de los servicios que el sistema sanitario británico presta a la población. Y de ahí que las tres reflexiones conceptuales (Scally y Donaldson; Lugon y Secker-Walker; Kieran Walshe) tengan como epicentro la calidad.

En el caso de España:
Se comienza a hablar de Gestión Clínica (que todavía no he podido saber quién ha sido el responsable de la traducción de Clinical Governance como Gestión Clínica), como respuesta a un problema presupuestario: las finanzas públicas viven hoy un entorno de restricción presupuestaria.

A tal efecto, siendo la sanidad una de las partidas más voluminosas, es preciso ajustar el nivel de eficiencia para con ello evitar consumos de recursos ineficientes, y por lo tanto, necesidades de financiación superiores. ¿La opción que aparece? Que el médico (el clinician), no sólo sea responsable de la atención del paciente, sino también de la eficiencia en el uso de esos recursos limitados.

Como muy bien señala Lola Ruiz en el libro (página 5), “a medida que la gestión se fue desarrollando y que la presión sobre el control del gasto aumentó, se puso más de manifiesto la necesidad de ‘controlar’ el producto sanitario, es decir, las decisiones clínicas”.

Más en la página 6: “Cada decisión clínica implica un consumo de recursos (es decir, un gasto), lo cual obliga a establecer, en cada momento, en qué punto se alcanza el equilibrio entre recursos disponibles y nivel de servicio. A nivel macroeconómico, son los gobiernos, a través de su política sanitaria, los que definen el punto de equilibrio entre recursos, cobertura y cartera de servicios. A nivel microeconómico, es el médico el que, con su decisión clínica, define el punto óptimo de servicio, y ello le hace corresponsable de la eficiencia de la organización y del sistema”.


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En síntesis:
Propongo como definición de Gestión Clínica, una “filosofía de trabajo en que el clínico es responsable no sólo del tratamiento-curación del enfermo, sino también de realizarlo dentro de un marco caracterizado por unos recursos disponibles limitados”.

El objetivo de la Gestión Clínica es, por tanto, lograr un mayor compromiso del profesional en la toma de decisiones, no sólo clínicas, sino también de distribución de recursos. Es decir, que el médico comparta riesgos, tanto en la micro como en la mesogestión.

Es decir, la gestión clínica es un ítem en el “to-do list” del personal clínico (tanto personal médico como personal de enfermería), no para los gestores.

Y para realizar con éxito esta tarea, los clínicos necesitan que los gestores (tanto los grandes, los que se dedican a la planificación sanitaria, como los pequeños, los gerentes de las diferentes organizaciones sanitarias) generen marcos de trabajo con dos atributos:

* Máxima autonomía
El “gestor clínico” ha de poder contratar más personal, poder retribuir diferentemente a los que hagan esfuerzos distintos, incorporar productos o ampliar cartera de servicios, disponer de herramientas de gestión, contar son sistemas de información que pemitan dinámicas decisionales “just-in-time”, realizar acciones de comunicación,…

* Máxima responsabilidad
Al “gestor clínico” hay que exigirle unos resultados clínicos adecuados, dentro de los estándares de calidad adecuados, a la altura de las expectativas y exigencias de los pacientes, que no pongan en peligro la viabilidad de la institución por incurrir en gastos económicos excesivos,…

Y estas dos cosas, son difíciles de hacer. Separadamente, son sencillas. Pero encontrar el equilibrio entre la autonomía y la responsabilidad, es muy difícil, porque no existe una tabla de equivalencia automática. Yo, por ahora, y de forma humilde, no tengo una respuesta sólida, ni siquiera a nivel conceptual o teórico…

PD: Lola: si estás por ahí, me encantaría saber tu opinión al respecto…

Jorge Fernández | Comentarios (2) | Categoría: Sincronizando talentos
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Comentarios

¿ Donde puedo consegir el libro " Claves para la Gestion Clinica" de Lola Ruis Iglasias? Muchas gracias

Publicado por: Maria Perez del Oso a las Enero 17, 2010 03:55 PM

Lo único que se me ocurre es pedirlo a la Pfizer, a la Cátedra Pfizer. No sé si tendrán ya ejemplares.

http://www.gestionclinica.pfizer.es/

Publicado por: Jorge a las Enero 18, 2010 09:00 PM

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